Por Jesús Andrés Artica
Estudiante de Turismo, Universidad de San Martín de Porres
Lima, Perú
¿Estamos midiendo el éxito del turismo por la cantidad de visitantes o por el impacto que generan en el territorio?
Durante años, una de las preguntas más frecuentes en turismo ha sido:
¿Cuántos visitantes recibimos?
Y sí, el número importa.
Pero quizás ya no sea suficiente.
Un destino puede recibir millones de turistas y, aun así, enfrentar problemas de congestión, presión sobre sus recursos, aumento de residuos, pérdida de identidad cultural o una distribución limitada de los beneficios económicos.
Entonces aparece una pregunta mucho más incómoda:
¿Qué está dejando el turismo después de que el visitante se va?
Porque atraer visitantes es solo una parte de la ecuación.
También deberíamos preguntarnos:
📍 ¿Cuánto valor económico permanece en la comunidad?
👥 ¿Cuántos empleos de calidad genera?
🏪 ¿Cuánto beneficia a los negocios y productores locales?
🌱 ¿Qué impacto tiene sobre los ecosistemas?
🏛️ ¿Cómo contribuye a conservar el patrimonio?
😊 ¿Cómo perciben los residentes el crecimiento turístico?
🤝 ¿Qué tan involucrada está la comunidad en las decisiones sobre su propio territorio?
De hecho, los sistemas internacionales de monitoreo de turismo sostenible ya plantean indicadores que van mucho más allá de las llegadas: beneficios económicos del destino, empleo, satisfacción de los residentes, gobernanza, gestión del agua y residuos, entre otros.
Incluso iniciativas internacionales como Best Tourism Villages de ONU Turismo evalúan dimensiones como sostenibilidad económica, social y ambiental, gobernanza, integración de la cadena de valor, infraestructura y conectividad.
Esto nos plantea un cambio de perspectiva.
Quizás el éxito de un destino no debería medirse únicamente por cuántas personas llegan, sino también por qué ocurre en el territorio gracias a ellas.
Porque 100 visitantes que generan valor local, respetan el territorio y contribuyen a su conservación pueden representar más para un destino que 1,000 visitantes que simplemente pasan por él.
La pregunta, entonces, no debería ser únicamente:
“¿Cuántos turistas recibimos?”
Sino:
“¿Qué estamos construyendo gracias al turismo?”
Como profesionales de Turismo, tenemos el reto de ampliar nuestra forma de medir el éxito.
Porque un destino verdaderamente exitoso no es necesariamente el que recibe más visitantes.
Es aquel capaz de convertir el turismo en bienestar, oportunidades y valor duradero para el territorio que lo hace posible.